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Anestesia en Perros

Anestesia en Perros

 

Columna Veterinaria publicada en la revista Pets y más #103

 

Dr. Humberto Mora

La anestesia consiste en proporcionar al paciente un estado reversible de pérdida de la conciencia, de analgesia y relajación muscular.

 

El propósito de la anestesia es permitir que el paciente sea operado sin sufrir dolor, mediante la administración de fármacos anestésicos por vía intravenosa y/o inhalatoria, procurando la máxima, seguridad, comodidad y vigilancia durante el acto quirúrgico.

 

El uso de anestesia para nuestros procedimientos quirúrgicos en perros es algo muy cotidiano pero de mucho cuidado y conocimiento. La idea de anestesiar a la mascota, muchas veces representa un temor para el propietario y muchos clientes a veces prefieren no hacer procedimientos selectivos como limpiezas dentales, o castraciones para evitar que el paciente tenga algún riesgo que comprometa su vida.  Lo cierto del caso es que existen muchos protocolos anestésicos que el médico veterinario deberá individualizar para cada paciente, dependiendo de las características del paciente en ese momento, así como del procedimiento quirúrgico que se vaya a realizar. En términos muy simples, podemos decir que hay 2 tipos de anestesia. La anestesia inyectable y la inhalatoria.

 

Anestesia inyectable

 

Básicamente son medicamentos que se aplican en forma endovenosa preferiblemente y que permiten la realización de procedimientos quirúrgicos por lo general de corta duración y en pacientes no críticos.

 

Anestesia inhalatoria

 

Como su nombre lo indica, el paciente recibe la anestesia por vía respiratoria a través de la colocación de un tubo endotraqueal que ha sido colocado previamente bajo sedación, y que se conecta a la máquina de anestesia junto con oxigeno, por lo tanto nos da mucha seguridad en pacientes viejos, muy enfermos o traumatizados.

 

Como lo mencione anteriormente quedara a criterio del médico utilizar el protocolo más seguro y efectivo para la mascota, tomando en cuenta factores como edad, estado físico, pruebas de laboratorio previas, duración y complejidad del procedimiento quirúrgico que se vaya a realizar.

 

CUIDADOS PRE-ANESTESICOS

 

Antes de anestesiar un animal se debe prestar atención a una serie de detalles. En primer lugar debe realizarse una completa revisión física, para evaluar el estado del paciente en ese momento.

Realizar exámenes de sangre previos (hemograma, función renal y hepática) es muy recomendable para tener un panorama más claro de la salud del paciente. Desde luego en procedimientos de emergencia a veces no es posible hacer esto, ya que se requiere actuar inmediatamente.

 

Una buena historia siempre es útil, por ejemplo saber si el perro padece alguna enfermedad, o si actualmente está con algún tratamiento, ya que se sabe que existen medicamentos que pueden influenciar la respuesta a la anestesia y con llevar a algún riesgo.

En pacientes traumatizados por ejemplo por atropello, hay que tratar de estabilizarlo lo mejor posible, ya que el riesgo de una complicación con la anestesia puede ser alto, debido a que se pueden descompensar muy fácilmente.

 

Independientemente del tipo o duración del procedimiento, el paciente siempre debe tener una vía endovenosa con fluidos para tener acceso a ella, en caso de necesitar aplicar algún medicamento de emergencia.

 

CUIDADOS POST-ANESTESICOS

 

Después de la cirugía, los pacientes se colocan en un lugar tranquilo donde puede ser observado constantemente.

 

Pacientes geriátricos (viejos), o debilitados por lo general se mantienen con fluidos endovenosos, hasta que ellos coman y tomen agua por sí mismos.

Es muy normal que anestesia provoque que se baje la temperatura corporal, por lo que debemos asegurar alguna fuente de calor externa, como lámparas, o bolsas de agua tibia junto al cuerpo hasta normalizar este aspecto.

 

En pacientes muy críticos es posible que después de la anestesia se requiera un aporte de oxigeno adicional hasta su estabilización.  El paciente debe quedarse en la clínica hasta que se recupere completamente de la anestesia. No es recomendable llevarse a la casa un perro anestesiado, ya que podría haber alguna complicación.

Una vez en la casa, se deberán seguir las recomendaciones del médico en cuanto a la alimentación y reposo.

 

Como se puede ver, el manejo anestésico es delicado y tiene muchos aspectos a tomar cuenta.  Los riesgos siempre van a existir, pero con un manejo cuidadoso se pueden minimizar.

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Acerca de la Revista

Pets & Más es una revista Costarricense distribuida en Panamá, Nicaragua, El Salvador, Honduras y Guatemala, que trata sobre temas relacionados con el cuidado, manutención, trato de todo tipo de mascotas.

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